En la construcción de las catedrales influían muchos factores, al igual que muchos eran los oficios que estaban implicados. No en vano se trataba de construir la mejor obra que se podía hacer en honor al altísimo. Gracias a ese afán contamos hoy en día con las maravillosas obras de arte que majestuosas coronan nuestras ciudades. 
Hombres esforzados que construían palmo a palmo y que veían como de la nada surgía una obra portentosa. Me imagino la cara de asombro de los trabajadores cuando tan sólo faltasen unas hileras de piedras para terminar con aquel maravilloso empeño.
De la construcción que encerraba en sí misma la búsqueda de la perfección nos dice la historia más alternativa que surgieron los hermanos masones (albañiles).
Grupos de profesionales que quisieron buscar algo más que la maestría en la profesión. Para ello unieron el símbolo de la construcción a un trabajo interior de edificación del mejor edificio que nunca se puede construir. Hoy en día que el mal de la piedra ataca con dureza a las antiguas piedras amenazando con su ruina nos damos cuenta que tan sólo permanece siempre impoluto el “edificio interior”.
Lo cierto es que todo aquel que construye su catedral interior va avanzando y superándose día a día. Ese es el objetivo. No hay más, una búsqueda de la grandeza que en este caso se reflejó en una tarea muy determinada pero que se encuentra en casi todas las actividades humanas. 
Una carta del Tarot nos da pistas del significado interior de esta suprema tarea. En ella aparece un Sacerdote que es el que ordena que todo se haga, el que lo pone en marcha. A su lado un arquitecto con los planos en las manos. Él es el que lo organiza, y por último pero subido en un banco un albañil.
La persona más humilde es la más destacada dejándonos claro la importancia por encima de los demás del hombre más sencillo, de aquel que realiza de verdad la tarea y con sus manos hace realidad el sueño y las directrices.
En la carta lleva un mandil asociando la construcción a esos buscadores de la magnificencia humana. Un auténtico buscador siempre se enfrenta a innumerables retos nada contra corriente, por lo que todos estos significados llevan a pensar en el trabajo, la dedicación y la entereza de esos “rara avis” ¿Cuántos esfuerzos en silencio para superar las mil y una miserias que nos atacan a cada día? ¿Cuántas incomprensiones por un comportamiento que respeta las normas y que no traiciona a la verdad?
Nuestro más sincero homenaje a ellos, a los que de verdad han dedicado sus vidas con una entrega envidiable a convertirse en el ejemplo de la virtud y de la discreta verdad. Da igual el credo o las formas en que busquen, lo valiosa es su autentica dedicación a la maravillosa aventura de construir una hermosa catedral.

Somos por lo general gente muy hábil con el uso de las excusas, todo tiene una explicación cuando hacemos algo mal. Todo es por el motivo de algo, o bien es la consecuencia de algo que minimiza nuestras malas actuaciones.
Esto siempre es así, sin embargo no siempre nos damos cuenta de nuestra responsabilidad sobre los que nos ocurre debido sobre todo a esas excusas que enmarañan y lo embrollan todo. No hay que dejar que “las hojas no nos dejen ver el bosque”, la sinceridad, el aceptar nuestros actos con entereza y el firme propósito de mejorar nos lleva sin lugar a dudas a ser más y mejores personas. Esta actitud tiene como recompensa el ser más felices día a día. ¡¡Merece la pena!!


