Cuando día a día vemos que nuestra alegría no se incrementa hemos de hacer una sana reflexión: ¿Estoy haciendo las cosas bien?
El método más sencillo para saber si nuestra vida está bien enfocada no es más que ese. Tan simple que un niño lo puede entender. ¿Cómo si no sería justo? No hace falta haber estudiado dieciocho carreras para saber y sentir el bienestar dentro de cada uno de nosotros.
Lo curioso del caso es que no queramos salir de la tristeza, de las preocupaciones y tantas otras malas emociones negativas.
¿Qué sí queremos? ¿Entonces por qué no hacemos nada para resolverlas?
Querer es una emoción que arrasa con todo. Cuando queremos de verdad no hay obstáculos que valgan. Somos otras personas que nada tienen que ver con los quejumbrosos, lastimeros y llenos de excusas que podemos ser en muchas ocasiones. El genial estadista Napoleón lo tenía claro: “A la gente se la mueve por interés o por miedo”.
Como es lógico los intereses del general nada tienen que ver con lo que aquí hablamos, pero el refranero popular castellano también recoge éste hecho: “Cuando Mariquita quiere bien que puede”.
¿Por qué no probamos a estar cada día mejor? ¿Por qué no nos hacemos conscientes de qué es en realidad lo que no nos deja ser felices? ¿Es tan difícil?
Cuando se realiza algo para la mejora personal todo parece ponerse en contra para probar la fuerza y la realidad de las intenciones. Es ahí cuando surgen las pegas y las excusas. ¡Poner toda la carne en el asador como si fuese nuestra última oportunidad o bien entregarse como uno se entrega a su pareja cuando está enamorado, es la única respuesta válida!
Por ello y aunque el trabajo de mejora implica mil y una caídas, el que de verdad quiere ser feliz y mejorarse sigue su maravillosa aventura contra viento y marea,¿ porque que hay mejor que estar cada día más contento?
¡No a las excusas! ¡No a las quejas! Sí a ser feliz…

A cada instante cometemos mil y una incorrecciones que no nos dejan ser más felices, pero a esto no le damos ninguna importancia. La envidia, la crítica, el orgullo, el mal querer hacía los que no nos gustan y tantas otras están presentes en los que nos consideramos buenos, ¿eso es ser bueno?




