Posteado por: libreriaastarte | 12 abril 2012

El verdadero interés por estar mejor…

Cuando día a día vemos que nuestra alegría no se incrementa hemos de hacer una sana reflexión: ¿Estoy haciendo las cosas bien?

El método más sencillo para saber si nuestra vida está bien enfocada no es más que ese. Tan simple que un niño lo puede entender. ¿Cómo si no sería justo? No hace falta haber estudiado dieciocho carreras para saber y sentir el bienestar dentro de cada uno de nosotros.

Lo curioso del caso es que no queramos salir de la tristeza, de las preocupaciones y tantas otras malas emociones negativas.

¿Qué sí queremos? ¿Entonces por qué no hacemos nada para resolverlas?

Querer es una emoción que arrasa con todo. Cuando queremos de verdad no hay obstáculos que valgan. Somos otras personas que nada tienen que ver con los quejumbrosos, lastimeros y llenos de excusas que podemos ser en muchas ocasiones. El genial estadista Napoleón lo tenía claro: “A la gente se la mueve por interés o por miedo”.

Como es lógico los intereses del general nada tienen que ver con lo que aquí hablamos, pero el refranero popular castellano también recoge éste hecho: “Cuando Mariquita quiere bien que puede”.

¿Por qué no probamos a estar cada día mejor? ¿Por qué no nos hacemos conscientes de qué es en realidad lo que no nos deja ser felices? ¿Es tan difícil?

Cuando se realiza algo para la mejora personal todo parece ponerse en contra para probar la fuerza y la realidad de las intenciones. Es ahí cuando surgen las pegas y las excusas. ¡Poner toda la carne en el asador como si fuese nuestra última oportunidad o bien entregarse como uno se entrega a su pareja cuando está enamorado, es la única respuesta válida!

Por ello y aunque el trabajo de mejora implica mil y una caídas, el que de verdad quiere ser feliz y mejorarse sigue su maravillosa aventura contra viento y marea,¿ porque que hay mejor que estar cada día más contento?

¡No a las excusas! ¡No a las quejas! Sí a ser feliz…


Posteado por: libreriaastarte | 7 abril 2012

¿Quieres ser bueno, o ya lo eres?

Hoy en día hablar de buenos o malos suena a infantil, sin embargo no existe nada más real que esos dos bandos con sus respectivos seguidores.

Hablar de ser bueno no es fácil, existen muchas razones en contra, una de ellas es que todos nos creemos buenos. ¿Cómo puede ser sino? Desde luego que no asaltamos los bancos ni vamos asesinando a la gente. A cada instante cometemos mil y una incorrecciones que no nos dejan ser más felices, pero a esto no le damos ninguna importancia. La envidia, la crítica, el orgullo, el mal querer hacía los que no nos gustan y tantas otras están presentes en los que nos consideramos buenos, ¿eso es ser bueno?

Para transformar todo esto el primer paso es que seamos conscientes de dónde estamos y quienes somos en realidad. ¿Tarea fácil?

Uno de los errores más frecuentes de nuestra mente es pensar que ya nos conocemos a nosotros mismos. Sin embargo tan sólo hace falta que se presente una situación con la suficiente intensidad para quedarnos sorprendidos ante un torrente de emociones desconocidas que se apodera de nosotros. Una separación imprevista, una agresión a nuestros principios, una injusticia, un sinfín de situaciones nos puede convertir en alguien del que no teníamos la menor idea.

Para ser una buena persona primer paso: Conocerse a sí mismo.

Esto va unido a ser coherente con una firme voluntad de ser más feliz. Cuando se actúa bien se encuentra uno mejor, por ello merece la pena actuar en consecuencia, suprimir el enfado, las críticas, las envidias, todo aquello que nos llena de negatividad y que a la fuerza no nos deja ser felices. ¿Qué no es fácil? Por supuesto que no, pero no es imposible. Actuando y corrigiéndose cuando se falla junto al firme propósito de no volver a repetir las conductas equivocadas nos lleva a conquistar un maravilloso estado de paz interior. ¿Puede haber algo mejor?

Nada se produce si no hay una continuidad, un esfuerzo continuado y constante es el ingrediente del éxito. No cejar en el empeño, no desanimarse por los mil y un errores que cometemos pero que nos enseñan por dónde podemos andar. Ante la caída hay que levantarse y seguir con todas las fuerzas. No hay otra forma de subir a lo más alto.

Por último ejercer la más maravillosa de las actitudes. Sin amor no hay nada real, por lo que enamorarse es esencial para que todo funcione bien. Hay que enamorarse de la vida, de la gente que nos rodea, de los que no nos ayudan, de los que nos ayudan y de tantas y tantas maravillas que nos rodean cada despertar y hasta que nos acostamos.

Para darse cuenta de esto que hay que convertirse en una buena persona. Los buenos no sólo disfrutan de lo mejor, ¡se lo merecen con creces!

El bien siempre gana, porque el mal y aunque nos parezca desde fuera lo contrario nunca lleva a “buen puerto”. Sólo el bien gana, SIEMPRE, por encima de todo la Luz prevalece. Deja que el Sol te ilumine y disfruta de la calidez de un Universo que se mueve única y exclusivamente por AMOR.

 

 

Posteado por: libreriaastarte | 31 marzo 2012

LA VERDADERA AMISTAD

Hoy en día las relaciones humanas se pueden convertir rápidamente en una trampa. Es por desgracia habitual que los contactos humanos sean uno más de los muchos intercambios en los que surgen todo tipo de contratiempos.

Se parte de la base de que el humano se ha convertido en el mundo civilizado en el que vivimos en un auténtico motor de todo tipo de intereses propios. Es por eso que la gente que dispone de un puesto privilegiado o de alguna ventaja especial se ve sometido a un constante asedio de “amigos” de todas clases que se convierten en verdaderos oportunistas que viven bajo un Sol que calienta. Desde luego que este tipo de oculto interés pasa desapercibido y la relación funcionará bien hasta que surja algún conflicto que enfrente a las dos partes, o desde luego hasta que esa persona deje de ser “interesante”.

La pregunta que surge a continuación es: ¿Qué es la amistad? La amistad es una palabra muy seria que tiene mucho que ver con el amor. Son de la misma familia, por lo tanto si no desarrollamos esa facultad, como si fuese un músculo más, todo quedará en un sutil intercambio de mayores o menores intereses ocultos tras una fachada de risas y parabienes. Y siempre con el peligro de más o menos una aparatosa ruptura.

La verdadera amistad es fiel por encima de las circunstancias, nada puede con ella y aunque las cosas no vayan bien, siempre habrá un hombro dónde apoyarse y un oído para escuchar.

La verdadera amistad no tiene en cuenta que la otra parte no responda, se enfade o no piense lo mismo. La verdadera amistad es independiente de la actitud de la otra persona. Es autónoma y su único objetivo es favorecer a su amigo, sin hacer cuentas, sin tener presente los desvíos o ingratitudes. La amistad y el amor se pueden confundir, ¡son tan parecidos!

A todos nos gustaría tener un amigo así, pero ¿lo merecemos? ¿Somos nosotros capaces de actuar así?

« Entradas Recientes - Entradas antiguas »

Categorías

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.

Únete a otros 28 seguidores