Rutas e historia

Lugares misteriosos, de poder, cargados de historia, y que a lo largo de nuestra geografía más próxima, muchas veces pasan desapercibidos.

Apostamos en esta sección por mostrar algunos de éstos lugares…

¿Por dónde pasaba el río Esgueva? 

Muchos nos hemos preguntado en más de una ocasión ¿por dónde pasaría el río que atravesaba la ciudad? Para poder pasear por esos caminos que antes inundaba el agua incluimos a continuación este recorrido.

El Esgueva nace en Peñas de Cervera, (Burgos) desemboca en el río Pisuerga después de haber recorrido 126 kilómetros. En nuestra ciudad se dividía en dos ramales.    

El ramal Norte pasaba por las calles:

* Paraiso             * Magaña                    * Ebanistería

* Parra                * Plaza del Portugalete    * Plaza del Val

* Solanilla           * Plaza de la libertad        * Plaza del Poniente

El ramal Sur o exterior pasaba por las calles:

 

* Santa Lucía      * San Bartolomé                   * D. Pedro de la Gasca

* Panaderos        * Miguel Iscar                       * Santiago

 

Cuesta imaginar hoy en día estas calles siendo recorridas por el agua del río. Valladolid sería otra con sus puentes y pequeños molinos.

Los elementos del escudo de Valladolid

El escudo de Valladolid además de los ocho torreones que hacen referencia a las antiguas puertas de la muralla contiene otros elementos que muchos desconocen y que algunos de ellos representan un enigma hoy en día:

Cinco pendones triangulares posaderos (anchos contra el asta) ondeando al viento.

Cinco ondas de agua que conmemoran una de las muchas terribles inundaciones que sufrió la ciudad.

Cinco jirones (Hacen referencia a Rodrigo González Girón que fue yerno de Alfonso VI)

Cinco llamas haciendo referecia al devastador incendio que asoló el lugar.

Existe otra teoría que hace referencia en vez de a las llamas a las “fajas” en que estuvo dividida Castilla a principios del siglo XI

Una más señala a los linajes de Tovar y Rebollo que estuvieron dividos en cinco casas y que se turnaban en el gobierno del municipio.

Varias teorías para poder resolver el significado de los distintos elementos del escudo.

San Pedro Regalado, el santo de Valladolid 

El día 13 de Mayo se celebra en Valladolid la festividad de San Pedro Regalado, una fecha que se celebra como la del patrón de la ciudad.

No obstante esto ocurre desde que el día 13 de Noviembre de 1746 se realizó el pleno del Ayuntamiento que así lo decide al haber sido canonizado el  fraile Vallisoletano por el Papa Benedicto XIV el día 29 de Junio de ese mismo año.

El Santo de Valladolid procedía de una familia de Judíos conversos por lo que sus padres no lo tuvieron fácil en un momento en el que estaba muy mal visto esos cambios de religión. Nace en el año de 1390 en la que se llamaba calle de la Costanilla actual  calle Platerías.

Se queda huérfano de padre a la temprana edad de 13 años y es llevado por su madre a su ingreso como novicio en el cercano convento de San Francisco. Allí se encuentra con  una vida monástica relajada y totalmente ajena a lo que eran los principios Franciscanos.

Cuando tiene 15 años conoce al que será su mentor a la vez que el  líder de la reforma que quiere volver al rigor original de la orden.  Fray Pedro de Villacreces un monje profesor de teología en Salamanca y fiel representante de la vuelta a la estricta observancia.Pedro de Villacreces

Con tan sólo esa edad se une a este monje de 60 años y parten los dos con tan sólo un báculo y un breviario a fundar el convento de la Aguilera. (Burgos)

En los once años que estuvo allí, trabajó como limosnero, como sacristán y atendiendo a los pobres que llegaban al convento.

En 1415 su mentor, Villacreces funda el monasterio del Abrojo (Valladolid) dónde Pedro Regalado es nombrado Maestro de novicios. Recorre los pueblos cercanos predicando y es a la muerte de Fray Pedro de Villacreces cuando es nombrado por los demás monjes prelado de las comunidades, que ahora se componen de siete humildes conventos. Todos ellos muy pobres y  con el soporte ideológico de la predicación.

De su carácter dedicado y de sus ansías por conseguir las más altas metas espirituales,  el franciscano va siendo conocido y se le comienzan a atribuir todo tipo de milagros.

Se le ve rezando maitines en la Aguilera y a la vez en Valladolid superando los 80 kilómetros de distancia entre ambos conventos.

Cruza los ríos Duero y Aza subido en su manto,  y sobre todo es capaz de realizar el prodigio de detener levantando la mano la embestida de un toro furioso que se había  escapad por el acoso de los jóvenes con  y que se dirigía amenazante hacía el Santo y su acompañante.

No acaban aquí sus prodigios porque son innumerables las gentes que le ven dando pan a los pobres después de haber muerto.

San Pedro Regalado el santo de la ciudad de Valladolid

El mejor lugar para la eternidad en Valladolid

Uno de los cementerios más demandado en nuestra ciudad fue el de San Francisco.  El motivo eran la buena “fama” que otorgaba el ser enterrado en dicho lugar así como las numerosas  indulgencias y la popular “porcíuncula”, que consistía en que una vez al año el mismo San francisco bajaba de los cielos y sacaba a las almas del purgatorio,para ello era imprescindible que hubiesen  muerto con el traje de Franciscano puesto o en el susodicho cementerio.

La iglesia estaba llena de sepulcros,  y junto a esta dedicación al más allá Valladolid se había popularizado una expresión que se decía única y original de la ciudad. Este dicho era: ¡que te lleven los diablos!

¿De dónde venía esta frase? 

Se relataba a todo el que quisiera escucharlo que  en la iglesia existía una tumba sin nombre que identificase a su morador. Se conocía que en aquel lugar  fue enterrado un juez que fue conducido al infierno por los mismisimos demonios en cuerpo y alma.  Un sequito de demonios entró en dicha  iglesia y obligo a la fuerza al cura que estaba preparando la misa para que cogiese el cáliz y lo acercara al cuerpo del muerto.  El alma ya lo tenían desde el mismo momento en que el personaje había muerto pero no así el cuerpo, y necesitaban que se le acercase el cáliz para que la  salió la sagrada forma saliese de los restos mortales del juez y se lo pudieron llevar al inframundo.

El nombre popular de nuestra ciudad

El término Pucela se utiliza  para denominar a la ciudad de Valladolid. No se sabe a ciencia cierta de dónde procede el término aunque existen varias teorías sobre ello:

Se cuenta que en el siglo XV,un grupo de caballeros vallisoletanos fueron a Francia para luchar con Juana de Arco en su cruzada contra  los ingleses. A la heroína se la conocía en su entorno como la Doncella de Orleans. En francés, doncella es pucelle.  Cuando terminó la campaña, los caballeros volvieron a Valladolid y al relatar sus hazañas mencionaban constantemente a la pucela de Orleans. A partir de ese momento se comenzó a  llamar a los vallisoletanos,  pucelanos, y por asociación a la ciudad Pucela.

·  El erudito estudioso de las costumbres y de las raíces castellanas,  Joaquín Díaz indica a su vez que el término procede de   los cementos de Pozzuoli (Italia), Puteoli en tiempos romanos, de donde resultaría puzolana. La ciuda

d tuvo la exclusiva de venta y transporte de ese cemento por lo que cuando se hacían portes a los Al ser Valladolid la ciudad desde la que se distribuían, cuando se entregaban los portes de cemento, se llego a conocer a los porteadores  como pucelanos ·  Otra de las teorías atribuida a D. Celso Almuiña  nos apunta a que Valladolid esta rodeada

de ríos que aportan vida a las grandes llanuras.  No es descabellado por lo tanto pensar en la tierra como un pozo o poza en medio de un entorno duro y seco, por lo que con el uso se habría derivado de poza a puzuela o pucel.

Calle Platerías

Una de las calles principales de Valladolid fue la calle Platerías, ya que coincidia con  el camino más transitado para llegar a la plaza del Mercado (actual Plaza Mayor).

Tras la muralla, por aquella zona estuvo la conocida como “Puerta del Azoguejo”, que era la cabecera de la actual calle Platerías.

Junto a Platerías estaba el mercado del Azoguejo, donde se vendían principalmente carnes y pescados.

Su nombre original fue el de  “La Costanilla” porque existían unas aceñas (molinos) y era el camino natural hacia el monasterio de San Benito.

Como consecuencia del gran incendio que asoló la capital vallisoletana  la calle fue usada como mercado, puesto que la Plaza del Mercado había sido destruida y fue entonces conocida como “La Calle de los Joyeros”.

En 1561 un nuevo incendio que se produjo en el taller del platero Juan Granado que estaba ubicado en la calle Platerías, hizo que se reedificase la calle para establecer tiendas y comercios y que fuese conocida como “Calle Platerías”.

La Plaza Mayor era la plaza oficial,  pero la calle Fuente Dorada se convirtió en la plaza comercial por excelencia de la ciudad.

Calle Cardenal Mendoza

La popular calle ha cambiado su nombre con el tiempo, de la misma forma que otras calles de nuestra ciudad. Primero fue conocida como la plazuela de Belén por el desaparecido convento de Belén. Más tarde fue llamada “plazuela del Duque”. Y por último el día el 28 de Enero de 1921 se cambió por el nombre con el que cuenta en este momento.

Cardenal Mendoza (1428-1495).

Todo un personaje de la historia que aunque nacido en Guadalajara en 1452 vino junto a la Corte siendo el Capellán del Rey Juan II y se hizo cargo de la Colegiata de la ciudad en 1468.

Todo un hombre de estado de la época destacando entre sus nombramientos el de gran Canciller de Castilla y Primer Elector del Tribunal de la Inquisición.

Los Reyes Católicos también confiaron en él haciéndole consejero personal estando clara su influencia en su matrimonio y en sus conquistas, siendo de peso su apoyo a la decisión de financiar el viaje de Cristóbal Colón.

Fue el fundador del Colegio de Santa Cruz como un lugar de enseñanza y residencia para gente que no fuesen nobles ni acaudalados.

¿Cuál es el pasado de la calle Santiago?

Este nombre se le dio por la Iglesia de Santiago, cuya ermita primitiva data del siglo XII y que se encontraba fuera de la villa. Ese no fue siempre su nombre, a lo largo de la historia se llamo también: Calle de los Cofreros, Calle de la Carpintería, Calle Real y Calle del Campo.

Debido a las grandes dimensiones del   Monasterio de San Francisco, este formaba parte de esta calle. Aunque todos ya sabemos que Cristóbal Colón fue enterrado en este monasterio. No tantos conocen la leyenda que afirma que el Almirante fue previamente enterrado en una pequeña cripta de la Iglesia de Santiago de dónde más tarde fue trasladado.

La actual calle Santiago contó con un convento llamado de  Santa Cruz de las comendadoras de Santiago, esto fue así hasta el siglo XIX. Más tarde y el más famoso hoy en día fue el convento las Dominicas Francesas. De las que sólo quedan los patios que conservan el suelo decorado con las tabas de los corderos.

Debido a que era la  entrada principal a la ciudad viniendo de Madrid, en esta zona se ubicaron las mejores posadas lugares para saciar el apetito de propios y extraños, destacaron por su buena cocina, por ejemplo el Mesón de la Paloma, la Posada de la Herradura, o la Posada de la Estrella. Hoy lugares inexistentes.

Toda una vida de historia para la arteria principal de Valladolid.

¿De dónde viene la Calle Manteria?

Envolviendo a  la ermita de San Andrés se fue creando un barrio que agrupaba a varios gremios, forma habitual de constituir las ciudades  en la Edad Media.

Es por eso que las calles aledañas tienen como nombre el de los oficios que en ellas se realizaban, Panaderos, Labradores, Manteria. Ésta última transforma su nombre debido a que en aquellos tiempos eran “fabricantes de estameña”.
El actual nombre de la Calle Manteria viene de 1863. Sufrió un cambio en el año 1937 en el que se llamo para honrar alconcejal y diputado Mariano Fernández Cubas, si bien en el año 1937 se le devuelve el nombre original que es el que tiene hoy en día.

¿POR QUÉ SE LLAMA ACERA DE RECOLETOS?

El nombre de las calles siempre encierra algún significado. En este caso la acera de Recoletos tiene su origen en un convento.

Valladolid era una ciudad de conventos, infinidad de lugares religiosos competían por los cuidados del  alma de los creyentes.

Uno de ellos, el convento de los Religiosos Recoletos Agustinos dio lugar al nombre de la Acera de Recoletos.

Fue en el año 1602 cuando el obispo de la ciudad D. Juan Bautista de Acevedo dio permiso para la construcción del edificio. Convento que fue el número 46 de la ciudad. No en vano se llamaba a Valladolid “el pequeño Vaticano” por la infinidad de edificaciones de esas característica.

Haciendo esquina con la calle Perú levantaron el convento después de haberse querido instalar en distintos lugares que no fueron convenientes por falta de condiciones de salubridad.

La comunidad tuvo un máximo de 44 monjes y un mínimo de 8 antes de su progresivo deterioro y posterior disolución por la desamortización de Mendizabal.

LA LEYENDA DEL REY QUE HUÍA POR LAS VENTANAS

Es común la leyenda que afirma que el todopoderoso rey Felipe II tuvo que salir por la ventana para evitar el rigor de las jurisdicciones parroquiales por las cuales tenía que ser bautizado en la Iglesia de San Martín y no en la de San Pablo como querían los padres.

El sentido común nos plantea los interrogantes en esta historia: ¿Cómo es que el todopoderoso Rey tenía que andar con ese tipo de argucias cuando era el soberano que todo lo podía y organizaba?

Lo cierto es que el rey nunca salió a escondidas por una ventana ni  tampoco hubo que construir un pasadizo aéreo para no tener ningún contacto con la plebe.  Sí es cierto que se creó un pasillo con abundancia de plantas y flores que impedían el paso a la gente. A su vez, la seguridad de un fuerte cordón de guardias garantizaron el buen destino del monarca.

LA LEYENDA DE LA CABEZA COLGADA

El ajusticiamiento del Condestable Álvaro de Luna debió de dejar tan fuerte impresión en la ciudad de Valladolid que ha generado con el paso del tiempo toda una leyenda urbana que todavía pervive y que se cree como algo muy cierto.

No en vano en aquellos momentos en el que el valeroso hombre se dirigía al cadalso se volvió hacia su paje, de nombre Morales y le  dio su sombrero y anillo diciendo: “Esto es lo postrero que te puedo dar”. Las lágrimas se desataron en el joven que acompañaba a su señor y conmovieron a la muchedumbre que se agolpaba en la plaza del Ochavo.  El cadalso estaba formado por una alfombra, un madero y un garveto. El garveto era un hierro clavado en el madero para que fuese expuesta la cabeza el tiempo necesario.

Don Alvaro de Luna lo preguntó y cuando el Verdugo le dio la correspondiente explicación contestó con serenidad: “Después de yo muerto, del cuerpo haz a tu voluntad, que al varón fuerte ni la muerte puede ser afrentosa, ni antes de tiempo y sazón al que tantas honras ha alcanzado”

De un corte certero separó la cabeza del tronco que fue expuesta en dicho hierro durante nueve días. El cuerpo fue retirado antes, debido a los rigores del clima que podían corromper el cadáver. Al tercer día fue trasladado a la Iglesia de San Andrés que era el lugar en el que se enterraban los presos y ajusticiados.

Hoy en día es frecuente oír en conversaciones o simplemente al pasar por el lugar, que la cabeza estuvo colgada de una gruesa argolla que cuelga de el edificio de la plaza que aparece en la fotografía. Es falso dado que ese edificio es muy posterior al nefasto acontecimiento.

La Inquisición y Fray Luis de león

La inquisición estuvo muy presente en esta ciudad castellana, no en vano fue el último lugar en el que existió un tribunal en España.

Durante más de tres años y medios Fray Luis de León fue encarcelado en Valladolid denunciado ante el tribunal de la Inquisición por haber traducido a lengua vulgar el Cantar de Salomón. En sus versos nos hace ver las verdaderas causas de su encarcelamiento.

Aquí la envidia y la mentira

me tuvieron encerrado.

Dichoso el humilde estado

del sabio que se retira

de aqueste mundo malvado,

y con pobre mesa y casa

en el campo deleitoso

con sólo Dios se compasa,

y a solas su vida pasa,

ni envidiado ni envidioso.

En un principio la Santa Inquisición estuvo en  una casa que la familia de los Zúñiga tenía en la actual calle Juan Mambrilla, pero a principios del siglo XVI se instaló en la que hoy es  calle de Fray Luis de León y que antaño fue calle Pedro Barruecos, justo en la esquina con la calle de la Galera,.Allí permaneció el Santo Oficio hasta que en el año 1559 se trasladó a un caserón situado junto a la iglesia de San Pedro, en la calle Real de Burgos. La Inquisición se hizo con el edificio  en 1572.

Valladolid es una ciudad cargada de historia. En sus rincones se puede “respirar” el paso de los siglos. Un magnifico lugar, muchas veces ignorado por los propios habitantes.

El Castillo de Valladolid

Valladolid tuvo un castillo al igual que lo tienen ciudades con porte similar. De origen desconocido está envuelto entre las nieblas de la historia debido principalmente a que no se conservan representaciones de él.  Su permanencia fue notable existiendo hasta principios del siglo XVIII.

Llamados Alcazar y Alcazarejo se distinguían por ser uno más pequeño que el otro estando el primero más cerca estaba del río,  mientras que el Alcazar, con 8 grandes “cubos” mostraba su grandeza y gallardía con aire majestuoso.

No sería difícil imaginarse a los caballeros asistir con cortesía a todo el que cruzaba por lo que hoy es la iglesia de San Benito y el Patio Herreriano.

Cargar con el muerto en Valladolid

La muerte siempre ha sido un negocio.  En el siglo XV en Valladolid debido a  la hambruna, a las múltiples enfermedades fruto en muchos casos de las precarias condiciones de higiene se  generaban muchos “clientes”  para los vivos al año.

La salvación de un difunto pasaba por un negocio que implicaba la venta de misas,  honras fúnebres, enterramiento y un sinfín de detalles que siempre completaban el desembolso. Todo ello era casi imposible para la gran mayoría.

La caridad era el recurso con el que se  atendían a los más pobres, siendo las órdenes religiosas generalmente las encargadas de resolver el transito material del difunto.

Voluntarios pedían limosna para los fallecidos en la entrada de Santiago y en otros lugares de tránsito.

Era frecuente el caso de gente pobre que no recibía caridades y  que trasladaban al fallecido envuelto en el sudario o simplemente en una humilde tela hasta la plaza del mercado (Plaza Mayor) para reclamar la buena voluntad de los que por allí pasaban y de esa forma conseguir lo necesario para enterrar al familiar. Esto dio lugar a una de las teorías que existen sobre el origen de la esa expresión popular “cargar con el muerto”.

Un día solía ser suficiente para obtener lo necesario para las exequias. Imaginarse la actual plaza mayor con sus difuntos en el suelo, a la espera de los medios para ser enterrados es por lo menos una inaudita estampa.

El ahorcado que revivió

En el año de  1802 en la corte de la ciudad fue un  soldado fue condenado  a la pena capital por haber cometido robo y asesinato de su víctima.. El juez decreto que se efectuaría su ajusticiamiento en la Plaza Mayor de Valladolid.

Se ahorcó a aquel soldado llamado Mariano Coronado, siguiendo los trámites propios de una ejecución. Una vez ahorcado, y creyendo que había fallecido, se bajó el cuerpo de la horca. Fueron las Hermanas de la Caridad las que  se hicieron cargo del cadáver, que estaba siendo conducido al  féretro cuando  de repente movió una mano.

Ante la sorpresa y el espanto de muchos, volvió a la vida poco a poco él muerto y los legados  se encontraron con un dilema ¿Habrá que volverlo a ajusticiar?. Después de la muchas reflexiones sobre el tema  se llegó a la conclusión de que había cumplido con la justicia.

Se le había condenado a la hora y había sido ahorcado por lo que había cumplido con lo que se le exigía legalmente.

No todo quedó así, porque el verdugo fue procesado por considerar que había descolgado demasiado pronto al reo. No llegaron las cosas a más y el  juez absolvió al funcionario al entender que no había habido intención en ningún momento de salvar al penado.

Casi, casi, cuelgan al verdugo, ¿habría resucitado?

Valladolid y los Reyes Magos

Valladolid no es ajena a  una tradición que se celebra desde la Edad Media y que nos permite en esta ocasión hacernos unas preguntas sobre los enigmáticos sabios.

¿Quiénes eran los Reyes Magos?

Nadie lo sabe, es uno de los misterios de la historia. Lo que sí está claro es que eran conocedores de las estrellas.  ¿Quién si no podía observar el cielo para seguir una estrella que conducía a un lugar exacto anunciado en las profecías?

El ser denominados Magos proviene de la palabra “sabios” que es derivada del griego “magoi” y el latín “magi”. Dichas palabras parecen provenir a su vez de la palabra “magu”, nombre dado a los sacerdotes persas de la religión zoroástrica.

Personas depositarias del conocimiento y dónde el conocimiento de la astrología era fundamental.

La leyenda dorada de los Reyes Magos nació en realidad en el siglo IV de nuestra era. Se puede leer en el  ”Opus imperfectum in Mattheum” que fue escrito en  latín por un escriba de origen iraní y convertido al  cristianismo.

Sin embargo si retrocedemos en el tiempo y vamos al siglo III de nuestra era nos encontramos con el  ”Libro de Set”, que fue escrito en la región de Edessa. En esa  leyenda los reyes tienen cada uno un reino, y esperan una estrella en el cielo para que les guie, eran personas espirituales  y muy  justos con su pueblo.

El número de magos es otro de los asuntos que no se conoce, habiendo sido uno de los datos que más han cambiado hasta fechas relativamente recientes.

En el siglo V el Papa San León, habla de ellos como si hubieran existido realmente y fija su número en tres. Anteriormente  se conservan pinturas en las primeras catacumbas cristianas en Roma en las que aparecen dos y en otras cuatro. La Iglesia de Siria dejó dicho que eran doce y que eran el aviso de  los doce futuros apóstoles. En la Iglesia Copta se eleva el  número

 hasta sesenta y se tiene documentación sobre  más de una docena de ellos. El Papa León sigue las directrices de  siglo IV del escritor religioso Origenes que aporta que su número es de tres.

Sea como sea, no perdamos una fecha que llena de ilusión a niños y mayores. Un día mágico en el año.

 El primer buzo de la historia

Uno de los hechos más extraordinario y poco conocidos sucedió en Valladolid, el día 2 de agosto de 1602. Felipe III y su corte se habían desplazado a las orillas del río principal de la ciudad.  El Pisuerga  acompaña a la ciudad con sus aguas, fue el lugar en el que se realizó el prodigio. 

El reto era sumergirse a 3 metros de profundidad  y permanecer un tiempo indefinido bajo el agua probando que el ingenio que había sido inventado y propuesto por Don Jerónimo de Ayanz funcionaba a la perfección.

Todo Valladolid se agolpó en las riberas para ver el acontecimiento. El protagonista apareció  con una extraña vestimenta, saludó al Rey y a las personalidades y a continuación desapareció  en las oscuras aguas del río.

Pasaron  los minutos, pasó el tiempo, el Rey se inquieta ante lo que intuye será la muerte  segura de uno de sus  hombres más valioso que había servido con grandes méritos en la guerra.

Todo es silencio y expectación

¿Pero quién era Don Jerónimo de Ayanz?

La persona más célebre del momento fue un soldado de armas que cumplió sus cometidos militares con honor. Comenzó desde bien temprano, siendo paje de Felipe II y no tardando en destacar por su impresionante fuerza física, sus logros en las más famosas batallas y no sólo eso.  Al más puro estilo de un moderno espía  logró desbaratar una conjura para acabar con la vida de su señor Felipe II.

Lope de Vega le menciona en unas estrofas:

“Tú sola peregrina no te humillas / ¡oh Muerte!, a don Jerónimo de

Ayanza (…) / Flandes te diga en campo, en muro, en villas / cuál

español tan alta fama alcanza. / Luchar con él es vana confianza/

que hará de tu guadaña lechuguillas”.

Don Jerónimo es no sólo un caballero probado en los campos de batalla sino uno de los hombres más completos de la época dejando pequeño al mismo Leonardo Da Vinci. Es autor de medio centenar de inventos uno de los cuales fue la máquina de vapor.

Lo que ocurrió aquella tarde…..

Después de la tensa espera y cuando había pasado una hora desde su inmersión, el protagonista, de 49 años y primer buzo del mundo, salió a la superficie recibiendo la más gloriosa ovación que nunca se ha oído en el Pisuerga. Era el 6 de Agosto de 1602

En aquel momento el primer buzo del mundo hizo aparición abriendo paso al inmenso progreso que supuso el poder poner a un hombre bajo el agua.

Un hecho más de este Valladolid tan especial. En las ruinas de lo que fue el palacio de la Ribera (Huerta del Rey) el ayuntamiento ha colocado una placa recordando tan gran hazaña.

El Cristo de la Cepa

Poca gente sabe que en San Benito los monjes vendían vino cosechado y elaborado por ellos. Poseían grandes extensiones de viñedos que cuidaban con esmero. Eran viñedos cercanos y el negocio era parte de su forma de vivir.

Al lado de la iglesia se encuentra la casa que alquilaron los frailes al escultor Alonso Berruguete al que tuvieron que demandar por hacerles la competencia en la venta del vino. Condición que a la firma del contrato se puso como prohibida por ir en contra de los propios intereses de los arrendatarios.

La reliquia de la que hablamos se dice que proviene de cuando los judíos se enseñoreaban por España y rechazaban todo lo que tuviese que ver con los cristianos. En la ciudad de Toledo vivía uno de ellos que era famoso por su desprecio a todo lo que no fuese judío.

En una ocasión estaba ocupado en las tareas que requerían sus viñedos cuando vio con asombro que en una imagen había aparecido en una cepa. Al acercarse se dio cuenta de que era una imagen de Jesucristo en la Cruz. Cayó de rodillas ante ese prodigio que interpretó como una señal de que debía de entender la grandeza de lo que despreciaba.

Lloró y pidió perdón por su comportamiento ante aquella figura que le llegó hasta lo más profundo. Se convirtió y fue un ejemplo de dedicación y virtud en su nueva religión.

La cepa que mostraba la forma fue extraída con todo cuidado y el arzobispo que se encargó de bautizar al judío converso la donó al monasterio de San Benito de Valladolid.

Los milagros que se fueron atribuyendo a la imagen han sido innumerables. Era sacada en procesión para aliviar las sequias que con frecuencia  se producían en nuestra ciudad así como cuando se inundaba debido a los desbordamientos del Pisuerga.

De la importancia que le fue otorgada deja muestra Manuel Canesi historiador de la ciudad:

“… es tan apreciable esta reliquia que en Valladolid se tiene en mucha veneración, y los monjes la enseñan a los forasteros por una de las mayores grandezas del poder divino, y la tienen dentro de una urna de plata de más de media vara de alto con sus vidrios cristalinos delante, por donde se ve patente, y sólo se expone a lo público el día de la invención de la Santa Cruz y de pocos años a esta parte, la presentan en el cuerpo de la capilla mayor los viernes de Cuaresma, en que hay sermón de Miserere…”.

Para poder contemplar este curioso talismán de nuestra historia hay que acudir al museo catedralicio dónde se encuentra expuesta en una pequeña vitrina. Allí sólo y abandonado por el tiempo se encuentra la vid que fue un día fue auténtica protagonista del lugar en el que vivimos.

Los moros en Valladolid 

¿De dónde vinieron?

La  población mora en Valladolid ha sido casi siempre muy numerosa, se estima que procedían en su mayor parte de distintas emigraciones desde el Toledo de finales del siglo XII.                            

¿Por qué vivían en un barrio específico para ellos?

En 1412 la Reina Catalina de Lancaster (abuela de Isabel La Católica, y esposa de Enrique III de Castilla) ordena que todas las minorías se establezcan en barrios propios. Influida por las enseñanzas de  Vicente Ferrer dicta leyes más duras para los que nos son cristianos como el caso  de los  moros y los judíos. Les prohíbe ejercerla  medicina, tener farmacia, comercio y tampoco podían ser procuradores o incluso mayordomos. No podían llevar armas y además en sus ropas debían de distinguirse del resto de los cristianos.

En un lugar que eran huertas y que ahora es el Barrio de Sta. María se establece el barrio de la morería.

¿Qué es una aljama?

Se organizaban en aljamas que eran corporaciones con toda la autoridad y cargos propios. Al frente de ellas se encontraba el alhamí. Como hecho curioso la aljama de Valladolid conservó un alcalde propio.

La  aljama de Valladolid estaba formada por unas 30 casas en las que vivían sobre todo artesanos. Allí toman con un alquiler perpetuo el  uso del terreno pagando 40 florines de oro al año.     

Pasó  el lugar con el tiempo a llamarse Barrio de Sta. María.  Se ubica entre la calle Duque de la Victoria, la de la Ronda, Miguel Iscar, calle Constitución,  la Puerta del Campo y la calle Santiago.

La Calle Sta. María era la más importante del barrio. Con la conversión fue en realidad cuando  tomó ese nombre antes se llamó calle del pozo.  Existía uno que abastecía a todo el barrio.

Era la calle donde estaba el almají o lugar de oraciones.

¿Qué se sabe de los moros en Valladolid?

Lo que se sabe proviene de dos documentos. Un censo de 1538 que informa de la población y de sus ocupaciones y de las propiedades de los integrantes del barrio de Santa María.

Actividades profesionales.

Destacaban por el número de artesanos  la carpintería y la alfarería. 51 personas eran carpinteros, 20 Acalleres.(Fabricantes de vasijas de barro cocido) En menor medida, 8 yeseros, 8 esparteros, 2 herradores, 2 borceguileros,(zapateros)1 calderero,(que hace vasijas y calderos de metal)1 zapatero, 1 guarda de campo, 1 broquelero,(fabrica broqueles y pequeños escudos) 1 carretero, 1 tundidor (persona que tunde paños y pieles) y una comadre.

¿Sabes cómo fue el primer cuerpo de bomberos en Valladolid?           

El primer documento con el que se cuenta sobre un cuerpo de bomberos en Valladolid es la cédula que libra en 1515  La Reina Juana de Castilla. La unidad estaba compuesta por los moros de la ciudad. Destacaban por ser buenos carpinteros y por ello se les nombra. Su conocimiento de las estructuras y las vigas les hace idóneos para desempeñar las funciones de rescate y prevención. .

Después del incendio de 1561, el más grave que tuvo la ciudad, el rey Felipe II, mando reconstruir la ciudad. Ordena crear las medidas oportunas para que se puedan atajar los incendios de la forma más rápida posible y  vuelve a nombrar a los moros del Barrio de Sta. María.

Ser pobre y morir en Valladolid en 1600

La vida no tenía mucha importancia en aquellas épocas. Enfermedad, miseria, cólera, hambruna la hacían un valor poco perdurable.

La existencia era en general muy breve por lo que se confiaba plenamente en una vida después de la muerte.

La salvación después de muerto ya era un negocio que producía grandes ingresos. De allí lo importante del dinero para poder costear funerales, mandas para los pobres , honras fúnebres, misas etc.

Los que tenían menos medios estaban amparados por las cofradías. Las más solicitadas eran las que tenían más medios y daban más indulgencias.

Ser pobre de solemnidad era todo un buen medio para vivir y desde luego para morir en las mejores condiones.

Existían cuadrillas de mendigos que casi como hoy poblaban las calles más transitadas. Una de las cuadrillas más numerosa era la de San Esteban que se encontraba en las calles Fidel Recio, Alonso pesquera y  la Merced.

Existía toda una caridad organizada en el siglo XVIII que atendía  al 14% de la población que  era pobre.

Había instituciones dedicadas exclusivamente a los pobres.  En la ciudad dos hospitales los atendían  en exclusiva, el de Santa María del  Esgueva y el de la Resurrección. Allí morían los pobres. Los ricos lo hacían en su casa atendidos por los mejores galenos.

Los caballeros cofrades los que se encargaban del más allá. La cofradía del hospital de Sta, María del Esgueva era la más poderosa y la más famosa.  Ellos se encargaban de enterrar al difunto,  y de todo lo que iba asociado al óbito, hacer las misas, de los sufragios para sus almas. Cuando fallecía algún individuo pedían limosna en el Arco del Campo Grande. Como todos los días se moría alguien era constante su presencia entre los transeuntes.

Los pobres solían ser  las viudas, los enfermos, huérfanos, estudiantes sin rentas, impedidos y todos aquellos que decidían  vivir de las rentas.

Los cementerios estaban en el centro de las ciudades.  La convivencia de los vivos y de los muertos era algo natural. A la vera de las parroquias  estaban los cementerios externos ó hueseras a campo abierto a no ser que los perros obligasen a protegerlo con algún cerramiento.

Los pudientes se enterraban en las iglesias. Las iglesias tenían unas tarifas para los enterramientos. La más barata era la que más se pisaba y la más cara la que estaba al lado del altar.  Como anécdota el Obispo Martín Delgado quiso ser enterrado junto a la pila bautismal  en señal de humildad.

La leyenda de la plaza de los ciegos en Valladolid

Uno de los judíos más ricos y mejor considerados de la aljama judía que en la edad media se ubicaba en los terrenos del actual barrio de San Nicolás, tenía una hija muy bella.

El gueto judío en Valladolid se ubicó en esa zona por la  venta que realizó a este grupo el convento de los Dominicos de San Pablo que por aquellas épocas contaban con numerosas huertas en esa parte más cercana al río.

Salomón y su hija Susana vivían en perfecta convivencia con el resto de sus vecinos. Salomón había enviudado muy joven y se encargó del cuidado y educación de su hija.

Cuando creció su belleza llamaba la atención. Grandes  ojos castaños, larga melena y una expresión dulce y angelical la hicieron famosa no sólo entre los suyos. Eran muchos los jóvenes que rondaban su casa con el fin de poder llamar su atención.

De esos muchachos, tres comerciantes y un rabino tuvieron la tentación de espiar a la doncella para aprovecha cualquier ocasión que se presentase con el fin de tener ventaja sobre los demás para conquistarla.

Ella sin embargo hacía caso omiso a todas las ofertas que cada día recibía de uno y de otro. Quería cuidar a su padre y mantener el orden en una casa que llevaba con todo esmero y dedicación, como si fuese en realidad la madre que le faltaba.

Una de las tardes y en pleno verano el calor apretaba y en su deshonesta labor vieron que una de las tablas que cercaba el jardín familiar había un pequeño hueco que permitía la vista del interior.

Sin dudarlo y casi peleándose entre ellos acertaron a observar el maravilloso jardín que cuidaba con esmero el padre de la chica.

No llevaban mucho tiempo mirando cuando pudieron ver a Susana que se acercaba desnuda a bañarse en el pequeño lago que disponía la familia en su  parque. Sólo pudieron observar su objetivo durante unos escasos segundos porque casi inmediatamente se quedaron ciegos. Su traición y maldad les había reportado ese duro castigo como ejemplo para sus congéneres.

Una dura enseñanza que sirvió para que durante siglos los padres trasmitieran a sus hijos el por qué del nombre de una pequeña plaza. Un rincón poco bello hoy en día pero evocador de la casa, los jardines y de la experiencia que ocurrió en aquel lugar.

El cementerio que trajeron los Cruzados a Valladolid 

Uno de los muchos prodigios que suceden y que han sucedido en esta antigua ciudad se refiere al famoso cementerio que incluso Quevedo en una de sus obras cita:

“Dios es mi padre, que no cae un cuerpo más presto el montón de la antigua de Valladolid que lo deshace en veinte cuatro horas”

¡Nada menos que en veinte cuatro horas desaparecían todos los restos orgánicos dejando sólo los huesos!

El milagro se producía por una extraña tierra traída según unas versiones de Tierra Santa por los caballeros de la ciudad que participaron  en la Cruzada en 1.200 y en la otra versión fueron los mismos Ángeles los que la transportaron de un lugar bendecido de Roma.

El honor de tener como propiedad maravilloso Campo Santo le correspondió a una cofradía que se formó a partir de un suceso poco conocido en general.

Sucedió que en unas excavaciones que se realizaron en el entorno de la iglesia, se descubrió el cuerpo de un niño vestido a la usanza de los romanos. La túnica blanca, sandalias y un colgante que llevaba le identificó como tal. En consecuencia y considerando el emplazamiento tan sagrado que incluso los romanos usaban se unieron varios caballeros al hospital del Esgueva erigiéndose como encargados del cuidado y la gestión de ese lugar tan milagroso.

Hoy en día sabemos por las distintas catas y excavaciones realizadas que era cierto que hubo un asentamiento romano en esa zona.

Para poder ser miembro de la cofradía y prestar servicios benéficos a los pobres tenía que presentarse una prueba de sangre que no dejase dudas acerca de la procedencia y los ancestros del solicitante.

Fue un cementerio destinado a los pobres, a aquellos que morían en el Hospital y que después eran conducidos a recibir cristiana sepultura.

Fue tal la fama que tenía que los “propietarios” impusieron un control férreo sobre el uso y acceso de manera que ni el cura de la Antigua podía pasar ejerciendo sus funciones sin antes haber pedido permiso a la cofradía. Un detalle que causó más de un enfrentamiento entre ambas partes.

El cementerio prosperó y ocupaba toda la zona, primero sin vallar y más tarde con una cerca que lo bordeaba para evitar que los perros desenterrasen los cuerpos y se llevasen los huesos.

Con la invasión de los franceses se terminó la “vida” de este lugar que durante siglos era fue el más famoso trozo de tierra de la ciudad entera.

Hoy como testigo mudo de la historia queda la Cruz original de la necrópolis  que se encuentra delante de la iglesia de la Antigua.

 LOS TEMPLARIOS EN VALLADOLID

Los templarios en Valladolid son uno más de los enigmas de la historia. Lo que no se sabe a ciencia cierta es el lugar exacto donde se hallaba. Lo que sí que sabemos es que  Junto con su iglesia, se hallaba bajo el advocación de San Juan Bautista, y de ella escribe Sangrador en 1854:


La iglesia de San Juan Bautista, que ha subsistido hasta nuestros días, era antiquísima, pues consta que en el siglo XII era uno de los conventos de Caballeros templarios…

Esta iglesia, que  con el tiempo se ha convertido en lo que es hoy en día, estuvo situada al final de la calle de San Juan y ocupaba gran parte de la plazuela que allí existe… En el año 1841 tuvo que trasladarse al ex convento de monjas Bernardas de Belén por el carácter ruinoso en el que se encontraba.

Recientemente en el lugar dónde se hallaba este singular convento es ahora en nuevo parking del colegio San José.
Sangrador consigna el destino que tuvo esta casa-convento al extinguirse la Orden del Temple:
“Extinguidos los templarios en el Concilio de Viena, la reino doña María de Molina hizo donación el convento de esta ciudad a D. Nuño Pérez de Monroy, abad de Santander, quien fundó en él un hospital, convirtiéndose después en parroquia la iglesia de San Juan Bautista.


Otro historiador de la ciudad, Juan Antolínez  aporta nuevos datos sobre la casa de los templarios en Valladolid:
“Cuando se deshizo esta religión, la reina doña María, mujer de Sancho el Bravo, dio este convento a don Nuño Pérez, abad de Santander, y su canciller mayor, y en él hizo un hospital en el que se curaban pobres enfermos. Murió don Nuño Pérez, el 1 de agosto de 1326, y dejó el patronato del hospital a la abadesa y monjas del monasterio real de Santa María, que es de las Huelgas… Las casas de este abad eran las que hoy son de los Miranda y ya del marqués de Valparaíso, que están sitas a la puerta de San Juan, en las cuales se celebraron las bodas del rey don pedro de Castilla, único de este nombre, con doña Blanca de Borbón.”
Hasta  hace no demasiado  existía una calle que llevaba el nombre histórico de “calle de los Templarios”, que también fue llamada “calle Angosta de la Magdalena”; hoy ya no existe pero  era paralela a la antigua “calle Ancha de la Magdalena”, e iba desde la calle de Velarde a la de los Estudios.

En el año 1886 y 1889 se acordó el derribo de las casas que había entre las  dos calles, y de esa forma se hizo con  las dos una vía más amplia y recta; la calle resultante de esa operación es la actual calle de Colón. Según esta hipótesis el convento de los templarios ocuparía parte de las actuales calles de Colón y Cardenal Mendoza.

Marina de Escobar, mística de Valladolid

Es difícil hoy en día, con la mentalidad actual entender a una personalidad tan compleja como la de Marina de Escobar.

Alguien con una devoción tan extrema nos parece cuando menos extraño. Sin embargo su labor por los demás y en concreto por la mujer en una época en la que estaba muy mal valorada suponen una proeza digna de elogio.

Esta Vallisoletana nacida un día 2 de Nuestro Señor del mes de Febrero del año de Nuestro Señor de 1554 en la calle Sábano, muy cerquita de la iglesia de San Martín.

Hija de un padre ilustrado que era nada menos que doctor en leyes, catedrático de la Universidad y abogado de la Chancillería. Esos cargos y el prestigio que conllevaban pudieron permitir a la familia tener 8 hijos de los cuales Marina es la cuarta.

El padre comentó que quería tener un hijo pero que entonces escuchó en el silencio de su despacho una voz que le dijo: “Esta niña hará más que muchos niños”. El padre era muy religioso y estaba considerado un buen hombre hasta el punto que era frecuente, cuando Doña Marina alcanza la madurez: “Santa es Doña Marina, pero más santo es el padre”.

No era infrecuente que los familiares se hiciesen cargo de los niños más pequeños para aliviar la carga de las familias numerosas de los padres. Así ocurrió con la niña que fue entregada a la abuela paterna que la llevo a Ciudad Real dónde una tía la cuidó durante seis años como si fuese su hija.  Cuando ya cumple nueve años regresa de nuevo a la casa paterna, sita en la calle Juan de Dios, muy próxima a la hoy conocida como plaza del Rosario.

Desde muy pequeña tiene todo tipo de experiencias místicas que la marcan y que la dirigen a una  vida de entrega espiritual y  hasta su muerte.

Se conocen muchos detalles sobre su vida porque su confesor, a la edad de cuarenta y cuatro años la obligó a escribir las experiencias que sufría.

Sus experiencias sobrenaturales conllevan  la simpatía de muchos y el desprecio de otros que ven en ella a una demente.

Habla con total claridad de los ataques que sufre por parte del Demonio y que la dejan postrada en la cama. Son también frecuentes las apariciones celestiales así como los constantes ataques del maligno que una y otra vez la quiere tentar.

A los cuarenta y nueve años se muda a vivir en una casa propiedad de su familia. La acompañan una amiga y otra mujer, creando una pequeña comunidad. Un grupo de mujeres que sin ser religiosas viven sin necesitar la manutención o los cuidados de ningún hombre.

Eso llama la atención en una ciudad muy apegada a las costumbres tradicionales, pero ignora todos los comentarios para seguir con su proyecto.

Hasta aquí una breve descripción de la vida de esta Vallisoletana ilustre.

Pasamos ahora a lo más sorprendente y la causa de más peso que provocó que a su fallecimiento se abriese un proyecto de canonización que nunca se llegó a producir por los elevados costes económicos que conllevaba así como  ese tipo de manifestación religiosa tan excesiva en general.

Los prodigios y milagros de Dª Marina de Escobar.

Era frecuente verla en varios sitios a la vez,

Su habitación era el lugar en el que más tiempo pasaba muchas veces postrada por la enfermedad. El Rey Felipe III acudía con frecuencia a encontrarse con ella y pedirla consejo.

Anticipó la peste que diezmo la ciudad de Valladolid provocando un elevado número de muertes todas las semanas.

Las autoridades acudieron a ella para que pidiese al Altísimo que acabase con la enfermedad.  Al  remitir, los responsables de la ciudad no agradecieron este resultado por lo que Dª Marina anunció que morirían en breve. Murieron poco tiempo después el corregidor y el Obispo.

Aviso de la exitosa llegada de la Armada Española procedente de las Indias

Alertó acerca de las relaciones entre España e Inglaterra y las dificultades por las que pasarían.

Don Rodrigo de Calderón, secretario del Conde Duque de Olivares acudió a ella en busca de consejo y recibió la indicación por parte de la mujer de que se entregase. Así lo hizo y fue ajusticiado en Madrid acusado de robo y excesos cometidos por su señor.  Se le apareció en sueños para agradecerla el haberle llevado a tomar la decisión que le libró de la dureza material.

Santa Teresa de Jesús y Doña Marina de Escobar

Cuando la Santa visitó la ciudad, Doña Marina quiso sin lugar a dudas pertenecer a la orden de la Doctora de la Iglesia.

Santa Teresa debió de darse cuenta de las dificultades de contar en una comunidad como la suya con alguien de las características de esa mujer por lo que con una extraordinaria “mano izquierda” y para no herir a la solicitante la dice: “Vos sois demasiado importante en la labor que hacéis de caridad en vuestra ciudad como para venir a con nosotras. Seguid con esa magnífica obra que realizáis”.

SAN MIGUEL, patrón de Valladolid

Hoy nos detenemos en una parte de la ciudad desconocida para todos. La piqueta que moderniza las ciudades acabó con ella. ¿Sabías que San Miguel Arcángel fue el patrón de Valladolid?

En la iglesia de Santiago hay una figura de San Miguel, de la que se desconoce quién fue el escultor desconocido. 

Poca gente sabe hoy que  San Miguel  fue el patrón de la ciudad título que ostentó hasta el día 13 de noviembre de 1746, cuando el Ayuntamiento logró después de muchos esfuerzos y dedicación por fin tener un Santo propio que representase a la ciudad con lo que le quitó el título al Arcángel para dárselo a San Pedro Regalado.

El papa Benedicto XIV le canonizó el 29 de junio de aquel mismo año. Otros intentos con otros místicos anteriores de la ciudad no habían tenido la misma  fortuna o quizá los medios necesarios para lograr su santificación.

La imagen de San Miguel  fue muy popular y querida  por la gente de esta ciudad, ya que durante más de cincuenta años estuvo expuesta dentro de una típica hornacina rectangular,  en la parte superior del Arco de Santiago.

Otra más de las estructuras urbanas que cayeron debido al auge de la modernidad y que se remonta en este caso  a noviembre de 1863, cuando el Arco fue demolido, siendo esta escultura lo único que nos queda de aquella  construcción.

Como ya hemos visto con el número mágico de la ciudad,  ocho eran las  puertas que se abrían a finales del siglo XII en la segunda muralla de Valladolid, aparecen reflejadas en los ocho castillos del escudo de la ciudad.

De esas puertas la que cumplía la función más importante desde el siglo XVI era la Puerta del Campo, orientada al sur que era la que daba acceso al Campo de la Verdad y que hoy en día conocemos como Campo Grande. Era el lugar de acceso a la ciudad de los reyes así como de todo tipo de gente de bien y alcurnia que venía de la capital del país.

Esa fue con probabilidad la causa que originó que  en el siglo XVII se iniciase la  transformación  de la primitiva Puerta del Campo en el magnífico Arco de Santiago.

El Arco de Santiago fue levantado en 1626 por un arquitecto muy allegado para los Vallisoletanos,  Francisco de Praves (1585-1637), hijo de Diego de Praves, que construyo o llevó a cabo reformas en la catedral, la iglesia del Santuario, el claustro del Monasterio de las Huelgas Reales y el claustro principal del Monasterio de Nuestra Señora de Prado, así como de la Iglesia de San Joaquín y Santa Ana que luego reconstruyó Sabattini.

En algunas viejas fotografías se aprecia  en  la parte más destacada del Arco, una hornacina rectangular que era donde estaba la imagen del santo patrono San Miguel, precedida junto con el escudo Real.  

En 1863 el Ayuntamiento, decidió derribar el arco con la intención de modernizar la ciudad y permitir un mayor  tránsito de grandes vehículos por la calle de Santiago.

La figura de San Miguel se puede todavía contemplar en la Iglesia de Santiago.

Los nombres de las calles muchas veces nos hablan de un pasado cargado de hechos. Sin embargo también el carácter romántico puede estar detrás de una calle de Valladolid.

Calle La Niña Guapa de Valladolid. 

Cualquiera diría que la zona que la calle que hoy se conoce como de la niña guapa fue antiguamente una zona despoblada  de terrenos pertenecientes a la parroquia de San Andrés No hace tanto porque fue en el siglo XIX cuando se llamaron “las huertas del nuevo”.

En ese lugar es dónde se ubica una leyenda romántica que nos habla de  de un padre y su hija que vivía en esa calle. Él se llamaba Sancho Ruiz de los Arcos y su hija Isabel.  La moza era tan bella que los vecinos no sabían su nombre porque la conocían como la niña guapa.

Una belleza así era toda una fiesta para los jóvenes de la localidad que acudían a cortejarla constantemente. Llegó a tener  tanta su fama que  incluso el hijo de la marquesa de Peñaluengo llevó tantas orquestas ante la ventana de la joven que el padre tuvo que salir y rogarle que cesase en su empeño musicial para no comprometer a la chica ante los demás.  

Alvaro de Fontecha, era otro de los pretendientes que con más entrega que otros también acudia con regularidad a cortejar a Isabel. Se cuenta que incluso logró la ayuda del oficial de noche para que el intercediese por él ante el padre de la hermosa doncella.

En una ocasión, paseando por el cerro de San Cristobal cuando una niña de las que suelen estar en la calle, con los pelos revueltos, la cara sucia y enredando si n parar de nombre Galita les contó que había escuchado que  dos bandoleros que retenían en las cuevas de Canterac a otra joven querían secuestrar a la bella Isabel.

Galita  más tarde fue identificada como la sobrina  que había sido secuestrada de la marquesa de Peñaluenga.

Los bandidos de Canterac,  Caperuzo y Rosillo secuestran en ese momento a Isabel y vuelven a secuestrar a la niña.

No están mucho en esa condición Isabel y Galita, entre las dos  lograron escapar del sótano en el que estaban encerradas y huir por los túneles y pasadizos que existían en esa zona, pudiendo por fin ser rescatadas.

Dos meses más tarde se casó con un mozo que se había enfrentado a los secuestradores sin éxito, , sino que empleo todo su afán en rescatarla de su cautiverio. Su nombre era Juan y era de origen humilde y tan niño como ella. Se casaron, poco a poco y como es natural se hicieron mayores pero  la gente que conocían a Isabel seguían diciendo:  ya no es niña pero sigue siendo tan guapa.

Hay que aclarar que todo este relato es imaginario salvo los pasajes de Canterac. Juan Agapito y Revilla investigó pero no encontró nada.

La obra esta escrita por un  teniente coronel de caballería en 1903 fecha en la que publicó la narración titulada:  “La niña guapa, leyenda vallisoletana”.

 Hoy en día cuando alguien pase por el lugar dónde se encontraba el desaparecido convento de Belén, se encontrará con una enorme mole de hormigón que sepulta para siempre importantes hechos históricos que tuvieron lugar en ese lugar.

Aunque ya hemos hablado de ese convento, volvemos a reseñar, quizá como reivindicación los cambios que se producen en las ciudades y que terminan con esos guiños de la historia.

Auto de fe de 1559 en Valladolid y el Convento de Belén

En el auto de fe  que se celebró en Valladolid el 8 de Octubre de 1559, Dª Marina de Guevara, Dª Catalina de Reinoso (21 años), Dª Margarita de Santisteban y Dª María de Miranda fueron ajusticiadas en un terrible proceso que dejó marcado a fuego y sangre la ortodoxia religiosa del momento.    

Otras tres monjas con mejor suerte sufrieron  penas menores Dª Catalina de Alcaraz fue condenada a llevar puesto el “San Benito”, cárcel perpetua y privación de voz activa y pasiva.

Dª Francisca de Zúñiga y Reinoso, fue condenada junto a su hermana Dª Margarita Santisteban y Dª María de Miranda a la mismas penas.

Para que nunca se olvidase este episodio la inquisición hizo colocar delante de la puerta del convento una gran cruz de piedra. En la base una inscripción que refería los hechos. Esta cruz ha estado a la vista de todos hasta hace bien poco, algo menos de un siglo, que fue retirada.

Fueron condenadas por existir la sospecha de que eran Luteranas

¿Qué es ser luterano?

Los luteranos t mantienen los principios básico de teología y practica fundados por Lutero que son: Sola Gratia, Sola Fide, Sola Scriptura

  • Una persona sólo  puede salvarse por la gracia de Dios – no por nada que ella haga;
  • La salvación se produce por medio de la fe solamente – La labor por lo tanto consiste en creer que los pecados son perdonados por medio de Cristo, que murió por nosotros;
  • La Biblia es la única fuente – la única y verdadera norma por la cual doctrinas y enseñanzas se han de juzgar.

Otro de los principios de Lutero fue establecer que las Escrituras y la adoración necesitaban estar en el lenguaje del pueblo para que éste pudiera acceder a él.

Los luteranos creen que todo el mundo vive en una condición que es el resultado de una libertad mal usada.  “Pecado” describe no tanto las malas acciones individuales como las relaciones rotas entre la gente de la creación y Dios.

Dios expresa sus justas y amorosas expectativas para la creación, y el fallo nuestro de vivir en esas expectativas indica la necesidad del hombre de tener misericordia y perdón.

Lutero

Reconocen solamente dos sacramentos: la comunión y el bautizo.

Si quieres aprobar en la Universidad nunca cuentes….

En el ambiente universitario de Valladolid circula una curiosa práctica que no hay que realizar. Delante de la fachada de la  Universidad se encuentran  varios pilares rematados por figuras de leones, bordean  la fachada de la histórica Universidad, hoy en día Facultad de Derecho.

Muchos son los que conocen , el fatal resultado que les espera a aquellos estudiantes a los que la curiosidad les lleve a contar el número de leones que existen porque  nunca llegarán a terminar  sus estudios.

Hasta hace no mucho si se preguntaba a cualquier estudiante cuál era el número de los Leones encaramados en las columnas solía responder con evasivas o bien con un lacónico: “no sé”.

El origen de todo esto hay que buscarlo en la Edad Media. Esas columnas sostenían una gruesa cadena que delimitaba perfectamente el recinto que correspondía por derecho propio a la Universidad.

La institución contaba con una exención de fuero, por lo que el que se refugiaba pasando el perímetro de las cadenas estaba ya exento de ser atrapado por los Alguaciles pasando a someterse a unas leyes que eran las mismas de la que gozaba la Iglesia, la Universidad y el Rey.    

Esto provenía de un privilegio otorgado por el Rey en sus orígenes en el siglo XI. Destinado especialmente a proteger a los palacios de los nobles, templos y lugares de especial significación en la época.

Privilegio real de inmunidad que se utilizó para que el Rey gozase de una residencia en la que pasar la noche cuando viaja y dónde no disponía de palacio propio.

La Enigmática construcción del Puente Mayor.

“La construcción más emblemática de la Edad Media en Valladolid es, junto a la Antigua, el llamado Puente Mayor, que según la tradición fue mandado levantar por doña Eylo hacia el año 1080.

Este puente, se  llamaba anteriormente “Puente de Piedra”, los investigadores están de acuerdo en que anteriormente es posible que hubiese construcciones de madera que posibilitaban el paso de los hortelanos hacía el núcleo poblacional. Esta ha sido siempre la vía de conexión con el Norte, con el camino de Zaratán y Villanubla.

El actual es una  reconstrucción de 1866, según proyecto de D. Mateo Benito, aunque fue derruido parcialmente en múltiples ocasiones bien por riadas o guerras.

El origen del Puente, posee varias leyendas de las que la más conocida es la que difunde  María de Feijóo en 1872 según la cual el Puento lo mandó construir Doña Eylo. Encomendó la tarea a un esclavo moro llamado Mohamed,  que se enamoró de Zaida Fátima, también morisca. Los Condes no veían con buenos ojos  los amores de Mohamed por Zaida por lo que el moro se vengó contruyendo un puente, estrecho que no sirviera en caso de ataque.

Cuando el Conde Ansúrez regresó a Valladolid y lo vio descubrió el engaño y se , ofreció a reconstruirlo y ensancharlo con un peregrino que resultó ser D. Pedro de Moncada, Conde y Señor de Llobregat que se casó más tarde con la bella Zaida tras la conversión de ella al cristianismo.

Pero existe otra quizá más antigua que nos hace referencia a la rivalidad entre las dos casas más importantes de la villa, los Tovar y los Rehoyo.

Un joven de la familia Tovar estaba enamorado de Flor, hija de un viejo soldado que vivía en una de las casas que existían dispersas en la otra orilla del río. Una tarde, Tovar se disponía a cruzar el río bajo una gran tormenta y se encontró con un Rehoyo. Fruto de la enconada enemistad se enfrentáron violentamente, logrando Tovar acabar con su rival.

Cuando quiso Tovar pasar  por fin el río vio como su barca había sido destruida por la tormenta y ante esta situación, lleno de cólera, imploró el auxilio del diablo que le prometió su ayuda a cambio de su alma. Caro era el precio que pagó por que el maligno  construyese un puente que se levantó en unos segundos ante el estupor del muchacho.

Este tipo de alianzas nunca acaba bien por lo que cuando llegó a la vivienda de Flor la encontró calcinada… Así pagó su maldad el joven que lloró con impotencia ante su destino.

El misterio del ocho y la ciudad de Valladolid

 Es casi seguro que muy poca gente se ha parado a pensar en la estrecha relación que existe en nuestra ciudad con el número ocho.

 Antes de pasar a relatar los lugares que justifican esta afirmación ponemos a continuación el significado numerológico de este número.

El ocho es un número que se define como, fuerza, poder, el dinero, la ambición, la responsabilidad y la vejez. Tiene las características de capricornio.

No es ninguna casualidad que la ciudad esté considerada astrológicamente como Capricornio.

En ella nos encontramos la fuerza que nos da de cara al resto de provincias por ser el centro administrativo y del poder político en Castilla. Esas circunstancias siempre suelen ir asociadas a un núcleo económico y de responsabilidad.

En definitiva una ciudad que se integra en el número ocho y para ello nos podemos sorprender con la abundancia de datos que lo confirman:

1.- Octogono.- Nombre por el que se conocía por su forma al edificio que albergó la primera cárcel que tuvo Valladolid. Se encontraba en el lugar que ahora ocupa la Academia de Caballería.

2.- Ocho eran las puertas de la antigua muralla.

3.- Ocho son las torres en el escudo de la ciudad.

4.- La plaza del Viejo Coso tiene ocho lados, siendo la primera plaza de toros que tuvo la ciudad.

5.-La Fuente Dorada.  Una bella fuente coronada por una fuente de ocho caños que coinciden con los ocho lados de la misma.

6.- Torre de la Catedral. No hace falta tener muy buena vista para apreciar los ocho lados de esta torre.     

7.- Torre de la iglesia de San Salvador. De la misma forma los ocho lados siguen presenten.

8.- Panteón de hombres ilustres. – Ocho lados presiden el eterno descanso de los restos de los hombres que hicieron brillar con sus éxitos la ciudad.

Real Monasterio de San Joaquín y Santa Ana

Un lugar de único de energía en la ciudad de Valladolid

Si existe un lugar que despierte de verdad interés en Valladolid este es sin lugar a dudas el Real Monasterio de San Joaquín y Santa Ana.

Un lugar religioso que cuenta entre sus múltiples tesoros con tres Goyas y con una bella iglesia construida por Federico Sabatini por orden de su señor Carlos III.

No nos vamos a centrar en las maravillosas tallas de Gregorio Fernandez o de Benito Meni, tampoco en las asombrosas dalmáticas y casullas de delicada seda entre otras muchas maravillas artísticas que si que merecen verse con toda la tranquilidad del mundo.

En nuestro artículo prestaremos más atención al apartado más heterodoxo del lugar.

No hace mucho, en los años 70 del anterior siglo, un renombrado radiestesista  ingles, Colin Bloy, recupera lo que ya en la historia se vivía como un lugar milagroso.

En la visita que realizó Colin Bloy al lugar se sorprende y maravilla de la energía telúrica que según él existe en ese lugar.

En concreto identifica una estrella de ocho puntas que señala en el suelo el lugar de la cúpula de la bóveda de la Iglesia construida en forma de linterna.

Antes que el Sr. Bloy (ya fallecido) nada más y nada menos que el mismo Gregorio Fernandez comenta las bondades de un lugar considerado por el pueblo como milagroso.

De la misma forma se opinaba en el Diario Pinciano, haciendo referencia a las maravillosas sanaciones que se producían en el lugar siempre, claro está, por la intercesión de algún Santo en general.

Se sane o no, lo cierto es que es un sitio en el que se produce el prodigio de estar en paz y de que el ánimo se insufle de buenas “vibraciones”.

Aconsejamos desde este espacio acudir a esa iglesia única y experimentar las sensaciones que se pueden obtener allí. Cada persona es “un mundo” y las reacciones son bien distintas, sin embargo nadie sale indiferente.

Si existe un lugar que despierte de verdad interés en Valladolid este es sin lugar a dudas el Real Monasterio de San Joaquín y Santa Ana.

Un lugar religioso que cuenta entre sus múltiples tesoros con tres Goyas y con una bella iglesia construida por Federico Sabatini por orden de su señor Carlos III.

No nos vamos a centrar en las maravillosas tallas de Gregorio Fernandez o de Benito Meni, tampoco en las asombrosas dalmáticas y casullas de delicada seda entre otras muchas maravillas artísticas que si que merecen verse con toda la tranquilidad del mundo.

En nuestro artículo prestaremos más atención al apartado más heterodoxo del lugar.

No hace mucho, en los años 70 del anterior siglo, un renombrado radiestesista  ingles, Colin Bloy, recupera lo que ya en la historia se vivía como un lugar milagroso.

En la visita que realizó Colin Bloy al lugar se sorprende y maravilla de la energía telúrica que según él existe en ese lugar.

En concreto identifica una estrella de ocho puntas que señala en el suelo el lugar de la cúpula de la bóveda de la Iglesia construida en forma de linterna.

Antes que el Sr. Bloy (ya fallecido) nada más y nada menos que el mismo Gregorio Fernandez comenta las bondades de un lugar considerado por el pueblo como milagroso.

De la misma forma se opinaba en el Diario Pinciano, haciendo referencia a las maravillosas sanaciones que se producían en el lugar siempre, claro está, por la intercesión de algún Santo en general.

Se sane o no, lo cierto es que es un sitio en el que se produce el prodigio de estar en paz y de que el ánimo se insufle de buenas “vibraciones”.

Aconsejamos desde este espacio acudir a esa iglesia única y experimentar las sensaciones que se pueden obtener allí. Cada persona es “un mundo” y las reacciones son bien distintas, sin embargo nadie sale indiferente.

La Iglesia de San Nicolas

San Nicolás de Bari (280-344), uno de los santos más populares en España, en torno al cual se han divulgado las más variadas leyendas, nació en Patara de Licia, actual Turquía.

De las variadas leyendas que hacen referencia al carácter bondadoso y capaz de realizar todo tipo de milagros podemos señalar alguna:

Debido a un desesperante periodo de escasez y hambruna, un posadero había asesinado a tres niños con la intención de servirles como alimento a sus clientes, para lo que les tenía troceados dentro de una cuba. Cuando san Nicolás bendijo el supuesto y preciado manjar los niños resucitaron y oraron por el posadero.

Un noble arruinado siempre había querido casar a sus tres hijas proporcionándoles una buena dote. Su desastrosa condición le impedía conseguir los anhelados fondos por lo que  decidió entregar a sus hijas a una casa de prostitución. Enterado San Nicolás, fue dejando durante la noche de tres lunes consecutivos una bolsa con monedas de oro en la ventana del cuarto de las mujeres, dinero que utilizó el padre para costear las dotes librándoles del penoso trance.

Como el misterioso benefactor se descubrió en la última noche, el hecho se propagó y las bolsas se reflejaron en sus representaciones en forma de tres manzanas doradas. Esto también dio origen a la tradición nórdica de San Nicolás,  que se convirtió en el mundo Sajón en Santa Claus, trayendo regalos por Navidad cuando los niños duermen.

En Valladolid contamos con una arraigada tradición asociada al Santo. La realización de las Caminatas durante tres lunes consecutivos para conseguir los favores del santo en casos difíciles.

¿Siempre ha estado en ese lugar la iglesia de San Nicolas?

Una iglesia con la advocación de San Nicolás fue una de las cinco primeras que se construyeron en Valladolid en tiempos del Conde Ansúrez, era de estilo románico y estaba situada en las inmediaciones del Puente Mayor. El viejo edificio desapareció en la segunda mitad del siglo XVI, siendo sustituido por un nuevo templo levantado entre 1584 y 1595 según las trazas de Juan de Nates y Pedro de Solórzano. Junto a él Diego de Praves incorporó un convento de monjas bajo la advocación de la Concepción.

Tanto la segunda iglesia como el convento fueron desmantelados durante la Guerra de la Independencia (existen escasos rastros de ello), siendo trasladada en 1841 la sede de la popular parroquia a la iglesia que había pertenecido hasta entonces al convento de la Santísima Trinidad (actual San Nicolás), levantada en la primera mitad del siglo XVIII

Por esos años se construiría un convento anexo que hoy no se conserva, ya que como la mayoría de los conventos vallisoletanos sufrió las consecuencias de la Guerra de la Independencia y la extinción de órdenes decretada por José Bonaparte, aunque fue consecuencia de la Desamortización el abandono del templo por la orden trinitaria, hecho que propició su conversión en la nueva parroquia de San Nicolás.

Actualmente se observan los lunes un tránsito más concurrido de lo habitual. Y la iglesia de San Nicolás permanece abierta mañana y tarde. Todo se debe a la afluencia de gentes a las Caminatas en honor del santo para hacer una petición personal.

El ritual exige ser repetido durante tres lunes consecutivos y realizar el desplazamiento a pie desde el domicilio a la iglesia, ida y vuelta, a modo de penitencia.

Una vez en la iglesia, el primer lunes se reza por tres veces la jaculatoria “Señor San Nicolás, óyeme”, seguida de la petición correspondiente y del rezo de un Ave María, un Gloria y la siguiente oración: “Alabado sea el Santísimo Sacramento del Altar, en los cielos, en la tierra y en todo lugar”, añadiendo a continuación una “Alabanza”.

El segundo y tercer lunes se repite el ritual pero modificando la jaculatoria, repitiendo tres veces “Señor San Nicolás, guíame” el segundo día y “Señor San Nicolás, vengo por mi petición” el tercero.

Un mágico ritual en el corazón de la ciudad.

La poderosa energía telúrica que se siente en la iglesia de San Quirce y Santa Julita es probable que sea en realidad la que beneficia a todo el que se decide a realizar la caminata poniendo en marcha todos sus recursos para conseguir el objetivo anhelado.

No en vano es también el segundo convento más antiguo de Valladolid. Manuel Canesi llega a considerarlo el más antiguo. Sea como sea, hay que acercarse y aprovechar esa maravillosa energía que eleva y ayuda a enfrentarse a las cuestiones cotidianas.

El desaparecido convento de Belén

Valladolid es una ciudad cargada de historia. Todo en ella nos habla del esplendor de tiempos pasados, llenos de intensidad y de vida. Inexorablemente en el mundo en el que nos ha tocado vivir se está perdiendo todo lo que recuerde a tiempos ya vividos.

Buena muestra de ello es el Convento de Belén. Convento de monjas Bernardas pertenecientes al cister y protagonista de un episodio trágico que marcó de forma indeleble la historia de la ciudad.

EL CONVENTO DE BELÉN

Un pequeño convento en el que se generó un episodio terrible que concluyó con la muerte de cuatro mojas en la hoguera.  Se las acusó de seguir los dictados del luteranismo, de leer libros de Carranza, de Valdés y de otros autores de sospechosa doctrina.

En el auto de fe  que se celebró en Valladolid el 8 de Octubre de 1559, Dª Marina de Guevara, Dª Catalina de Reinoso (21 años), Dª Margarita de Santisteban y Dª María de Miranda fueron ajusticiadas.

Otras tres monjas sufrieron  penas menores Dª Catalina de Alcaraz fue condenada a llevar San Benito, cárcel perpetua y privación de voz activa y pasiva. Dª Francisca de Zúñiga y Reinoso, fue condenada junto a su hermana Dª Margarita Santisteban y Dª María de Miranda a la mismas penas.

Para que nunca se olvidase este episodio la inquisición hizo colocar delante de la puerta del convento una gran cruz de piedra. En la base una inscripción que refería los hechos.

Una tremenda condena que borra por lo menos de cara a la galería toda posible inquietud intelectual por otras ideas.

¿DÓNDE ESTABA?

El emplazamiento de este convento coincide con el actual colegio de San José.  En concreto en el patio se conservaban casi intactos los cimientos de este lugar tan singular.  Una faraónica obra ha destruido o destruirá  a la nada esos vestigios de una historia tan trágica de la ciudad en la que vivimos.

Un parking de tres plantas y un polideportivo son las obras que borran para siempre el desaparecido convento de Belén.

Respuestas

  1. Muy bueno, creo que te tendrías que dedicar a esto.


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